Redefinir, Revalorar, Realizar // Una charla con Colectivo Amorfa, CHILE

Space Lab se sienta a la mesa con Colectivo Amorfa, una pareja dinámica que está construyendo su propia realidad en el Sur de Chile. Hablamos de la dicotomía entre lo urbano y lo rural, las falacias de “progreso” y “desarrollo,” los sistemas que explotan la tierra, y que deberíamos enseñar a nuestr@s hij@s entre otros contemplaciones. Conocelas aquí y luego apoyalas directamente: compra su arte en nuestra tienda. Photos by Aja Adams and Michelle Stearn.

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Michelle Stearn: ¿Nos puedes explicar un poco de este lugar... ? ¿Dónde nos encontramos, y como nos encontramos acá? Para que todo el mundo pueda conocer.

Nevenka: Bien. Es un territorio afortunado. Nos encontramos muy cerca de bosque antiguo, rodeado de volcanes, lagos, ríos, geográficamente estamos en Chile, la costa de Sudamérica, en la región de la Araucanía. En un bioclima que es más precordillerano. Nos encontramos, bueno, en una parcela, al lado de un mallín, que es un pantano, donde queda un poco de bosque nativo. Estamos en medio del campo, y este proyecto surge de un llamado antiguo a—como en mi primer infancia—de volver al campo. Mi familia—todo ha sido del campo—igual del campo nortino. Pero del campo, en realidad. Y ellos siempre me hablaban de una crianza feliz. De inventar sus juguetes, de poder salir—no sé—a los nueve años, seis horas sin ningún cuidado. Y en realidad no les pasaba más que descubrir la naturaleza.

Entonces a mí me ha quedado todo eso. Mi abuela igual tuvo mucho que ver porque me habló harto [mucho] también de lo que para ella significó nacer y vivir—y criar, en el fondo—en el campo. No cambiarse nunca a la ciudad, digamos. No hizo traslado a la ciudad. Y ahí me picó el bichito y dije: bueno, cuando sea grande y tenga las posibilidades, voy a encontrar un lugar donde poder cultivar mis alimentos, y vivir en una armonía tranquila, y acuerdo a lo que a mí me resonaba en ese momento, que era más que nada hablar con los animales—porque yo iba mucho mejor con los animales que con las personas [risa]. Y dije ya, bueno,  sí, mi tranquilidad está ahí, tengo que llegar a eso.

“el ámbito educativo siempre ha sido como mi gran pasión: investigar, saber, conocer… También guiado desde la naturaleza.”

En la manera en que fui creciendo y todo, fui estudiando otras cosas, me metí en el ámbito educativo, el cual siempre ha sido como mi gran pasión: investigar, saber, conocer. También guiado desde la naturaleza. Y ya, luego estudié permacultura. Después de estudiar en la universidad, me di cuenta que en realidad para irme a vivir en el campo tenía que saber muchas más cosas que simplemente querer hacerlo. Y me encontré con la permacultura, estudié diseño permacultural. Y ahí entendí muchas cosas: entendí cosas que pusieron sentido, cómo unirse al ciclo, cómo no romper las climas, como adaptarse a los flujos mismos del lugar.

Y desde ese momento hasta hoy ya van como ocho años. Fue como una búsqueda, igual. Reboté lugares, traté de vivir en varias climas. Y llegué al sur por mi hija, por el papá de mi hija. Que ellos me trajeron a esta zona. Entonces descubrí que aquí había mucha agua, en diferencia del lugar de donde vengo, el lugar donde vengo—yo nací en el desierto, entonces descubrí que aquí había bosques todavía, la volcán estaba cerca, y que no me iba a faltar. Entonces me decidí quedar en este lugar.

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Por cosas del destino, justo encontré este lugar cuando había recibido la herencia de mi abuela que me había muerto, entonces ahora contaba con una tierra. Benditamente el universo me la dio como un regalo. Y estaba con mi hijita chiquitita y dije ya: voy a prender todo… ¡ah!

Y me puse a plantar, propose plantar frutales, hacer agroforestería, incluir también a los animales en todo este proyecto. Y ahora tengo otra gran parte de todo este proyecto que es el tema de la lombricultura. Que quiero desarrollarla bien, y sacar el humus para poder hacer crecer todo, ¡ah! Me parece muy hermoso criar animales y más si son lombrices, que comen mucho y hacen mucha caca.

MS: ¿Cuándo viniste pa' aca?

"Quizás con un poquito de trabajo, con un poquito de ayuda, el nuevo pensamiento puede llegar."

NE: Ya voy a cumplir 3 años aca.

MS: Y era un terreno—¿dijiste que era de tu abuela?

NE: No, sólo me llegó el dinero, y lo pude comprar.

MS: Ah, claro.

NE: Entonces venía con la casa. Y ahí he ido de a poco avanzando.

MS: Y bueno dices que es como "todo una búsqueda" ¿cierto?

NE: Sí.

MS: Me interesa ese proceso más que todo, porque encuentro que para encontrar armonía y un equilibrio es como... más un proceso. Porque nunca deja de ser una busqueda ¿cierto? Quiero hablar de los desafíos y éxitos que han tenido en esa búsqueda.

NE: Bueno el primer éxito fue descubrir que este lugar tiene un buen clima, en vez de estar muy en el sur y de que llueve mucho, en verano es un buen clima para las plantas. Y aquí la gente tiene otra concepción. Entonces dije: ¡Ya! Plantemos, no sé, choclo [maíz], o lo que sea. ¡Aquí puede crecer de todo! Y ese era mi impresión. Pero la gente en realidad no tiene esa concepción de este clima, y solo plantan cosas muy frias, como de climas fríos. Y ese fue el primer éxito. Haber logrado cultivar choclo cuando nadie cultiva choclo acá. O como haber logrado decir oye: quizás con un poquito de trabajo, con un poquito de ayuda, el nuevo pensamiento puede llegar igual.

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[Nos interrumpe brevemente la hija de Nevenka]

Ayla: Y si tengo hambre voy a comer él que está.

NE: Ya. Chao.

Ayla: Es que quiero jugar al afuera...

[Risa]

NE: Y pero los grandes desafíos, bueno. De partida, intenté hacer una comunidad. Eso fue mi gran primer visión. Bueno porque me pillé sola, y dije ya—sola, bakan, puedo avanzar un poco, no voy a lograr coordinar todos mis tiempos. Ni voy a hacer esto sustentable dentro de los cinco años que yo me proponía echar andar esto.

Mis primeros dos años fueron eso: tratar de echar andar una comunidad, traje gente a vivir, les propuse el tema del diseño, el tema de la huerta [jardín], el tema de volvernos cada vez como más independiente energéticamente. Y claro—suena muy bien, pero hacer comunidad es muy difícil. Es un desafío constante. Requiere mucha interesa y requiere tener las cosas muy claras.

"El mayor desafío entonces fue lograr que esta comunidad no tuviera fugas energéticas."

El mayor desafío entonces fue lograr que esta comunidad no tuviera fugas energéticas. Y claro, a pesar de que hubieron pequeños éxitos como, no sé, lograr tener el panel [solar], lograr tener la batería, lograr tener un montón de cositas—o lograr, no sé, cosechas, ponte tú, todos los años... En el fondo requiere mucha más energía estar transando constantemente con los seres humanos. Es una gran parte de ser comunidad. Ese proyecto lo abandonamos ahora, hace unos meces. Llevamos como seis meses abandonado el tema de la comunidad.

Igual llevamos bien con toda la gente que vive aquí. No peleamos, ni nada. Pero en el fondo no se pudo coordinar bien. Yo creo que faltó, quizás mucho más como... Nos faltó el ritual. Eso es lo que creo que nos faltó. Porque para tener una comunidad, esa comunidad tiene que tener un sentido. Tiene que tener una visión en común. Si no hay esa visión en común, entonces claro, es una cooperativa, pero en el fondo cada uno tiene su propio... Y más encima eran hijos y papas...

MS: Pero más que todo, ¿dices que les faltaba un ritual?

NE: Sí. Nos faltaba algo que terminará por unirnos más allá de la diferencia, ¿cachai?

NE: Creo que—y ese quizás, me faltó liderazgo, ¿puede ser? Como en el sentido de que quizás ésto era mi lugar, como que—debería haber tomado un papel más protagónico, pero en el fondo, no siento que fue tampoco el sistema. ¿Cachai? Siento que nos faltó sólo eso. Lo que nos unía.

Porque claro—todos teníamos dificultades, necesidades, pero en el fondo entre todo la podríamos cubrir. Pero había esa meta más trascendental.

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MS: Y eso no se puede regalar, ni enseñar.

NE: No, no se puede.

MS: Tiene que venir de adentro.

NE: De adentro. Y tiene que ser un acuerdo. ¿Cachai? Como—yo puedo tener metas muy trascendentales, pero quizás la del lado estás en otro, igual.

MS: ¿Crees que algun dia va a venir a crecer acá, esa conciencia?

NE: Yo creo que sí—o sea yo creo que se está dando. En el fondo no es que el ejercicio ha salido mal. Sino que nos faltó experiencia. La mayoría de las personas que vinieron a vivir acá ya habían sido parte de una comunidad. Yo también había intentado otras comunidades. Y en el fondo solo nos faltó—¿cómo se podría llamar? Una creencia en común. O una espiritualidad en común, ¿quizás? Algo así.

"Vivir en el campo todavía es una transición. Pero en realidad la búsqueda mayor es como asilvestrarse en el bosque... ¡ah! Muy ambicioso."

MS: Puede que esa gente igual—puede que exista.

NE: Sí, no vencieron ninguna de las posibilidades. También hemos hablado harto, como de seguir en la transición. Vivir en el campo todavía es una transición. Pero en realidad la búsqueda mayor es como asilvestrarse en el bosque... ¡ah! Muy ambicioso.

MS: Bueno, hablando del panel solar, nos puedes decir un poco de esa cosa en particular? Porque yo sé has tenido las herramientas, digamos, pero les falta solo instalarlo, ¿cierto?

NE: Sí. Es que en realidad ese fue un rescate. Les voy a contar un secreto.

MS: Cuéntame.

NE: Tuvimos la oportunidad de conseguir el panel. Y lo primero que estuvo fue el panel. Entonces fue como buena, ¡ya, ahora si! ¿Cachai? Como estamos listo, así nos independizamos de todo como—¡tenemos el panel! Qué es lo más inaccesible, o lo que estaba más lejos de nuestro alcance. Luego llegó otro amigo y me dijo mira—aquí está el alternador. Ya, ¡buena! Así que ya buena, tenemos el panel y el alternador. Entonces de pronto ya—teníamos el controlador, era una inversión, pero ya sí, ¡obvio! Tenemos las luces LED, ah ya, ¡todo, está todo! Ya, sólo falta la bateria.

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E hicimos un evento, juntamos la plata, y compramos la batería. Y está todo, ¿cachai? Pero el tema es que hemos tenido dificultades porque ocupamos, por ejemplo, la luz en distintas cosas. La electricidad ocupamos primero para echar andar la bomba con la que sacamos agua de un pozo de agua de napa. Y claro era—o la bomba o la casa.

Entonces dijimos, ya bueno: la casa. Filo [olvida] la bomba. Como—ahí vemos, hacemos una bomba de ariete, o optamos por otra cosa, tecnologizamos por otra manera. Y tuvimos a un chico que estaba viviendo en ese sector en su carpa. Que el era técnico solar. Y él nos terminó a contar como fue el asunto, pero antes de que nos terminará de instalar el asunto, tuvo que irse, por un trabajo. Porque aquí no estaba ganando dinero, y el sur es como bien difícil en ese sentido, entonces: se tuvo que volver al norte.

Y ahí quedamos de manos cruzadas. Yo tengo conocimientos eléctricos pero no see muy bien conocerlo. Entonces solo nos falta la persona bendita—ah—que nos caiga del cielo, para poder hacerlo.

Y la gracia es que—o sea—eso nos daría un pie para poder ya salirnos de todos los gastos. Porque es el único gasto que estamos teniendo realmente.

Bueno, veamos quién nos puede instalar esto, pero la realidad es que estamos lejos de ese contacto todavía....

Pero no creo que tan lejos.

MS: ¡No tan lejos!

NE: Estamos cerca, pero sólo falta coordinar y ponerle energía.

Nos acerca Stefani Bustamante, se sienta al lado de Nevenka para conversar con nosotr@s.

MS: Queremos hablar de los proyectos que ustedes—como el Colectivo Amorfa—quieren realizar. Y los desafíos, los exitos, y mas que todo la conciencia que se necesita para realizarla. Para realizar todas las metas que son muy amplias, digamos.

Me gustaría hablar de—¿se acuerdan del otro dia cuando hablamos de sus experiencias con los jóvenes?

NE: Sí.. en el colegio.

MS: Sí, en el colegio donde enseñaron. O donde siguen enseñando. Quería hablar de lo que piensan ustedes sobre eso. Si tienen ellos específicamente una conciencia ambiental, y que significará eso. Puede significar muchas cosas. Pero sí hay creciendo en la juventud, digamos, un pensamiento que tenga que ver con la naturaleza. O algo así.

Stefani Bustamante: Pucha yo, con los los niños yo creo que—en realidad—no tiene mucho esa conciencia. Como que... no tienen motivación desde su casa, desde la misma escuela. No le enseñan lo que es educación ambiental. Entonces no... Si tú le plantaeaí [planteas], no sé, una nueva paradigma: reciclemos. No, ellos lo ven imposible, lo ven que es como para otra persona. No se, de hecho me impresionaba mucho porque uno que viene de otro lugar, y los niños vienen con otra parada. Los propios hijos de nosotros.

Como, oye, ¿porqué basura? ¿Porque se bota?

NE: Como que nosotros que vinimos de otro sistema valoramos que aquí está la naturaleza. Por ejemplo en la escuela donde estamos trabajando, tienen un río limpio. Lo han hecho pruebas al río y no trae contaminación. Para mí, eso es una bendición. Yo lo valoro mucho. Creo que se le debería inculcar ese valor y que ellos mismos—que aquí pertenecen a una comunidad indígena—pudieran defender su río. Pero uno habla de esto y al tiro [inmediatamente] es como... ah, no, pucha: ¿y el progreso? ¿Dónde está el desarrollo?

SB: ¡Claro! No tienen identidad propia, po. No tienen identidad del territorio.

MS: Los jóvenes.

SB: No, po. ¡Nada! Nada.

NE: De hecho, fue chistoso porque en las ocupaciones—hicimos un ejercicio de ocupaciones—que querían ser. Fue un ejercicio, no más.

SB: Como pa' conocerl@s.

"L@s estudiantes que enseñamos en el campo quieren irse a la ciudad. Y nosotras decíamos: pero tú realmente, ¿sabí lo que ES la ciudad?"

NE: Y muchos de ellos en realidad quieren tener plata y irse a la ciudad, y ponerse millonario.

SB: Comprar sus cosas, tener su casa, tener su reloj gigante, sus zapatillas de marca. ¿Cachai? Celular grande...

NE: Y a la vez son muy de campo. Son muy así... No sé. La mayoría tiene animales pero ninguno se ocupa de ellos. Se ocupan los grandes, ¿cachai? Adultos.

SB: O igual lo entienden. Igual nosotros, como ya, dale— ¿a ver? Hablemos de lo que te gustaría. Pero claro. Quieren irse a la ciudad. Y nosotros decíamos: pero tú realmente, ¿sabí [sabes] lo que ES la ciudad?

MS: Sí, porque ustedes mismas, vienen de ahí...

SB: Nosotras somos de la ciudad, ¿cachai? No sé po, yo vengo de la población. Entonces vengo de lo crudo. Y les preguntaba, y ellos están como "no, yo sé, yo soy choro..." Dale pero ¿sabí [sabes] lo que es eso? Le planteamos como modismos de...como el "coa," de esos lados ¡y no entendían nada! Así decíamos si tu vai [vas] a la ciudad así, ¡y te comen vivo! ¡No, po!

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MS: Y hablando de eso, Stefa—cuando viniste acá, ¿sabías que ibas a quedarte?

SB: Hijo... ¡no cruces!

[El hijo de Stefa pasa por delante de la cámara, y nos reímos.]

MS: Hablemos de ese cambio. La ciudad pa'ca.

"La ciudad No me gustaba nada: me enfermaba y más que nada mi hijo nació asmático, hospitalizado... Y dije: Ya, no. Vamos. Y se dio la oportunidad de venirse."

SB: A mi igual también, sí, me gustó el campo, ¿cachai? Yo me creí en la playa. Y ciudad, yo ya no estaba coordinando, así nada. No me gustaba nada, me enfermaba, y más que nada mi hijo nació así, asmático, weón. Entonces, hospitalizado... Ya, no. Vamos. Y se dio la oportunidad de venirse. Y fue igual duro. Y nos vinimos, claro, de la ciudad de lo inmediato, de lo alcanzable, como: "¡Sí, vamos!" Y no, po—yo llegué al campo, llegué a una casa que no tenía baño, que tenía una cocina leña, y que yo no sabía partir leña, no sabía hacer fuego, ¡no sabía hacer nada! Pero tenía que darlo todo, porque ¡venía con mis hijos, po! Entonces no les podía faltar el abrigo, lo calentito, no les podía faltar la comida, la ropa limpia—no tenía agua de vertiente. Tenía que sacarlo en el cerro.

Entonces... Ya, de la ciudad al campo, así, ¡vivíamos super lejos! Teníamos una micro, dos veces al día. Y seguía duro...

MS: ¡Qué transición!

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SB: Sí, ¡fue intenso! Fue la prueba. La prueba de fuego, dale. Te gusta el campo? Estuvimos cuidando animales, estuvimos cuidando caballos, vacas, ovejas. Y ahí uno se da cuenta que el campo igual es, así, mágico. Aprendí a andar a caballo. Andar a caballo en el cerro. No sé po, las vacas teniendo sus terneros, las ovejas—tuvimos que ayudar la parida de la oveja. ¿Cachai? Entonces, cómo, se dio un valor a lo bueno, po, de todo lo bonito...

Y lo otro que es bakan del sur es como juntarse con los amigos, cachai? Como claro uno se ocupa harto [mucho] de su casa, se ocupa todo el tiempo de lo que tení [tienes] que hacer. Porque son varias cosas, sobre todo si viví [vives] en el campo. Y la junta, as, cumpleannos, wuaa! “¡Sí, qué bueno verte!” “Sabes qué, pasó esto” y “¿Cómo lo resolví [resuelves] tú” ¿cachai? Es otro manera de encontrarse, weón. No sé, yo siempre: el campo. Vida, así, natural.

MS: Y eso querían también para los hijos, ¿cierto?

SB: Sí.

MS: Y bueno mi ultima pregunta es sobre eso: los chiquillos [niños]. Si les pudieran enseñar algo a ellos ¿qué sería? Con respecto a la energía renovable, el medio ambiente, cómo cuidar la tierra, bueno—yo igual encuentro que ustedes están haciéndolo, están enseñando todo el rato. Pero si les pudieran enseñar algo a todos los hijos del mundo…

"Lo que ha hecho este sistema imaginante que te saca, que te hacer querer otras cosas: Te hace querer siempre sentirte incompleto."

NE: Oh, yo quiero contestar eso. Que... yo creo que para mí es fundamental que la gente en sus propias localidades desde su propia realidad le encuentre sentido y riqueza a lo que están viviendo. Porque lo que ha hecho este sistema imaginante que te saca, que te hacer querer otras cosas: Te hace querer siempre sentirte incompleto, ¿no? Eso es lo que yo veo que pasa.

Por ejemplo la generación anterior a la de nosotros—ellos venían de eso. Pero en el fondo decidieron irse a la ciudad, y nosotros lo vivimos en la ciudad. Y ahora revaloramos las experiencias que tuvieron ellos. Y todo lo que se forzaron, y todo lo que trabajaron y todo. Que venirse al campo también es mucho de "la vida." Cómo valorar la simpleza, valorar el pequeño esfuerzo estás haciendo para mañana porque no te va a dar comida quizás ahora, pero en tres meses más, sí. ¿cachai? Son otros tiempos, todo se va a dar un poco más.

SB: Claro—uno valora el tiempo de ocio, po.

NE: Claro, valor a las otras cosas.

Que venirse al campo también es mucho de "la vida." Cómo valorar la simpleza, valorar el pequeño esfuerzo estás haciendo para mañana.

SB: Claro, no es como "el tiempo de ocio no te genera nada." ¿Cómo? O sea, revalora.

NE: Entonces, yo, si le pudiera enseñar algo sería eso. Valor a el entorno. Creo que la primera vinculación esencial es como... la familia, la madre, el útero, todo esto como “familiar”... Y la segunda vinculación es ya los amigos, el externo, la sociedad, blah blah blah. Pero hay una tercera vinculación que, por lo menos desde mi punto de vista, sería bakán [maravilloso] levantar esa conciencia hoy en día, qué es la valorización del entorno.

O sea, si ya nos queda, y nos queda poco, porque el sistema se ha puesto todo su energía en explotarlo todo, como lo que ya queda—ayudar a su regeneración. Más que la conservación misma, porque también estas proyectos de conservación. Como: "este bosque, nadie entra" solamente. Sino que valorar esto, como: Si hubo bosque aquí, es por algo. Si hubo un río, si HAY un río limpio, cuidemoslo. No traigamos ese modelo de "progreso" en las cosas y en la explotación: ni del medio ambiente ni de las personas.

En el fondo, como que eso me encantaría poder entregarse a—por ejemplo—a los niños del colegio. Que ellos valoraran. SON del campo. Y en el fondo si ya, si se quieren ir a la ciudad está bien igual, ¿cachai? Pero en el fondo que vayan con eso de este cambio de modelo. En el desarrollo en donde pasa de un modelo explotador en donde tus sueños también se rige bajo, no sé—el dinero que produce, o siempre tiene que ser "productivos" tus sueños. Y no, po. Los sueños son mucho más que eso. No necesariamente tiene que ser productivo. Pero si por último, darle la otra vuelta...

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